Michiko Aoyama
Estudió periodismo, y durante varios años fue corresponsal en Sidney. De vuelta en Japón trabajó como editora de una revista, hasta que decidió dedicarse a escribir a tiempo completo. A su primera novela, Chocolate caliente los jueves (no publicada aún en español), la siguió La biblioteca de los nuevos comienzos, que fue finalista del Premio de los Libreros en su país y se tradujo a más de veinte idiomas.